
Por Natali Schejtman
Si todavía no está tan afianzada por estas costas la costumbre
cinematográfica de regalar tortas con sorpresas —llámese mujeres
desnudas— sí en cambio viene pisando fuerte la torta con motivos
eróticos, porno soft, porno hard, etcétera. En María Franco, María
Giselle Franco redobla la apuesta de tortas ardientes cada vez que
tiene que responder a los pedidos más alzados: empleados que les
regalan un par de tetas comestible a sus jefes, tortas con forma de
penes o convertidas en escenarios de un ejército de muñequitos de
porcelana fría practicando posiciones del kamasutra o en orgía
populosa. “A mi me han llegado a pedir si podía hacer una torta con la
forma del pene de quien la regalaba. ¡Me quería mandar una foto!”,
cuenta María Giselle, la artesana-pastelera que al principio se
mostraba pudorosa y prefería estar a solas al momento de amasar esas
formas, y que ahora ya hace frente sin rubores hasta cuando la llaman
para pedirle consoladores de chocolate. A pesar de lo que se podría
pensar frente a los desafíos y rugosidades del cuerpo humano, ella
encuentra la mayor dificultad en la parte trasera: “Lo más difícil de
hacer es la cola porque tienen que quedar perfectas, si no se quejan de
que tienen celulitis”, dice María Giselle, que reconoce que también se
piden mucho estas tortas para gente mayor. En general, se estima hasta
72 hs. de anticipación si es algo muy específico —una pareja
sadomasoquista, por ejemplo—, están por encima de los 120 pesos (tienen
más de tres kilos) y se promete confidencialidad, claro.
María Franco: Boedo 2059. Tel: 4924-6301
Por Natali Schejtman
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